Desperdicio Lean: El talento no utilizado

“Lo que convierte a una compañía o a un líder en los mejores, es la capacidad de elegir a las personas correctas y colocarlas en el lugar indicado”
Jim Collins

Este es uno de los peores desperdicios. Sobre todo porque no se ve a simple vista, se ve con el paso del tiempo en que la empresa va perdiendo calidad y los clientes lo van notando. Este desperdicio lo provoca uno de los males más peligrosos para una empresa: La desmotivación.
Se define este despilfarro como Infrautilización del talento de la gente o sus habilidades o conocimiento.

¿Cómo podemos detectar este desperdicio?

Como siempre observando. Acercarse y conversar para conocer. Observa sobretodo la desmotivación. Las personas bajan los brazos o comienzan a pensar en marcharse básicamente por desmotivación. Mira a tus empleados:

Empleados que no se les escucha.

Hay una máxima tanto en el Lean como en el sentido común, que es:  “el trabajo lo conoce quien lo hace”. Muchas veces no se pregunta a quien sufre un problema como lo solucionaría. Quizá por dar por hecho que está obsoleto en sus conocimientos, que es demasiado joven o es demasiado viejo, o por clasismo de categoría laboral se suele preguntar a sus jefes o personas que se supone que lo deberían saber.

En la experiencia y en la visión directa diaria hay un talento valiosísimo. Despreciar sugerencias es lo peor que se puede hacer

Desperdicio lean el talento1

Hay que tener cuidado y no dar por hecho que los empleados se quedan obsoletos de todas formas a cierta edad y por ello arrinconarlos. Hoy una persona considerada mayor  le quedan muchos años de camino laboral y las empresas empiezan a darse cuenta que es mucho tiempo y mucho valor que aportar tanto a la empresa en experiencia como a la suma de resultados.

Jefes o encargados que no transmiten la forma de operar.

Es una forma de abandono hacia el empleado. Todo trabajador debe tener claro estas tres cosas que pongo a continuación y debe ser responsabilidad de su jefe directo que las sepa:
• Saber.   ¿Qué hay que hacer? ¿Que tengo asignado? ¿quién manda?
• Aprender  ¿Qué servicio prestamos? ¿Qué debo hacer sin que me lo digan? ¿Quién me ayuda a crecer?
• Integrar ¿Qué objetivos tenemos? ¿Qué valores tenemos? ¿Qué estilo de dirección hay que tener?
Si los empleados no tienen claro alguno de estos puntos en su puesto, dudaran y no aplicaran todo su potencial.

Desperdicio lean el talento3

En muchos casos la falta de “definición de puesto” determinado provoca que ciertos trabajos queden en tierra de nadie o al contrario, con los conflictos que acarrea.

Empleados que están donde no deben.

Podemos ver en las empresas personas que no están en los puestos adecuados, a veces por hacer hueco a otros, a veces porque había que cubrir ese puesto con alguien.

Es clásico el caso en que encuentras a personas a las órdenes o indicaciones de otras de menos valía o personas que han nacido para un puesto por carácter o habilidad y está en otro que no tiene nada que ver con sus aptitudes.

Empleados que se van.

No hay nada peor que no preguntar a un empleado por qué se va. Aparte del sueldo, puede que haya un ambiente laboral injusto o toxico y no seamos conscientes de ello, que no tenga los medios o el apoyo suficiente para hacer su cometido o no tenga o vea oportunidad de crecer.

La pérdida de tiempo y dinero para formar a otro empleado para hacer lo que hacía el que se va es un despilfarro, además de la experiencia: un intangible valiosísimo. Además se van los buenos, los que pueden, los que serán útiles en otra empresa, no los peores.

Si no se le pregunta, no se sabe y no se puede actuar en consecuencia. Los empleados valiosos que se van es un despilfarro terrible y lo peor que el efecto que produce muchas veces no es inmediato.

Pregunta a quien se va, pero en directo. Nada de encuestas. Nadie en su sano juicio deja una crítica por escrito cuando se va de una empresa.

Empleados que se jubilan.

No podemos ni debemos evitar que un empleado se retire a disfrutar su jubilación que además la tiene bien merecida, pero si podemos evitar que se lleve todo su conocimiento. Es muy habitual que no se tenga ni siquiera pensado quien va a sustituir a esa persona y en los casos que se haga, no se suele poner a esta persona durante un tiempo cerca para que trabajen juntos y le transmita el conocimiento. Esto es un despilfarro muy evitable.

Empleados invisibles.

Hay empleados que cumplen perfectamente con su función, pero por ser su trabajo poco llamativo o por el famoso “Síndrome de Procusto” de su jefe, sufren de una falta de visibilidad que hace que no se cuente con ellos para una promoción. No seria la primera vez que se busca a alguien de fuera para un puesto, para el cual tenemos gente perfectamente preparada, además con ya bagaje en la empresa.

Ya de por si ser considerado invisible es una razón para la desmotivación grande.

Es muy útil mantener los curriculums actualizados de nuestra propia gente. Debemos Conocerlos.  Hoy en día la gente más capaz se sigue formando toda su vida laboral y además suele hacer los cursos en los que más vocación e ínteres tiene. Te puede sorprender por donde se están moviendo y en que círculos se manejan.

No hay un trabajador mejor que aquel que esta haciendo lo que le gusta. Lo que le gusta lo vemos a través de los cursos que hace y temas que sigue. Esto es, sin duda un coste de oportunidad evitable.

Promociones poco atractivas.

Preocúpate si para algún puesto que ofreces a los empleados, que teóricamente tiene más categoría que el que tienen, no aparece ningún candidato. Eso es señal que no es nada atractivo y no es realmente una promoción y además es señal que no hay un claro plan de carrera.

Es una obviedad pero no podemos olvidar que a más responsabilidad y esfuerzo corresponde más compensación y la gente trabaja por diversas motivaciones pero lo hace sobretodo por dinero.

Si tus escalones de más responsabilidad los tienes que cubrir con gente de fuera, no solo va a ser mas caro, -si los quieres de cierta competencia- sino que ademas van a tardar mucho más en adaptarse a tu empresa.

Empleados que los echan.

A veces cierto, se echan a los que no son productivos, pero en otras ocasiones por ahorrarse sueldos o porque se deja una línea de producción o negocio, se deshacen de empleados asociados sin pensar que pueden tener encaje en otras partes de la organización. Empleados que ya tienen la cultura de la organización y su experiencia en el sector puede ser muy útil. Además esa experiencia puede caer en manos de la competencia, y esto puede salir muy caro.

Es fácil aquí confundir un ahorro con un recorte.

Hay que pensar si esa persona que se va a echar puede ser un asesor para el resto de la organización, puede encargarse de tareas más complicadas o puede dedicarse a crear banquillo con gente más joven.

Cierto es que todo se puede aprender pero la experiencia es algo que se adquiere cuando te pasan las cosas y para eso hace falta tiempo. Que alguien pueda orientar y transmitir su saber hacer, es algo que no tiene precio para tu organización.

Este es un desperdicio terrible por lo que ya he comentado. No se ve enseguida. Pero el daño es terrible.

¿Tu empresa lo ve?

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